Mientras que el fichaje de un futbolista por parte de una entidad privada, que tendrá que responder con su patrimonio si no devuelve a los bancos los 150 millones de la bromita, ha desatado toda la demagogia habida y por haber, en apenas tres días hemos tirado a la basura más de 100 millones de los contribuyentes -este dinero sí que es nuestro-: el domingo, mientras nos liábamos a tirar misiles donde Cristo perdió el gorro, y hoy estrellando dos cazas F-18, que así a ojo valen unos 30 millones de euros por cabeza.
A ver qué dicen ahora los demagogos…
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